"La música y el baile son dos artes que se complementan y forman la belleza y la fuerza que son la base de la felicidad humana"
A través de las danzas esotéricas se comunican nuestros mundos: interior y exterior. Los sentidos son la puerta de entrada y de salida: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto nos dan la oportunidad de conocer y de experimentar si somos conscientes y competentes en su ejercicio. Esta sabiduría pretende proporcionar experiencias especiales y fomentar la conciencia corporal, la expresividad y la sensibilidad. Se trata de hacer un diálogo que cree puentes bidireccionales que conecten ambos mundos.
Las danzas sagradas son tan antiguas como el mundo y tienen su origen en el amanecer de la vida sobre la tierra. La música debe despertar en el organismo humano para parlar el Verbo de Oro.
Las danzas sagradas no eran solamente una expresión de sentimientos y emociones, eran verdaderos libros informativos que transmitían deliberadamente ciertos conocimientos cósmicos trascendentales; verdades cósmicas, antropo-genéticas, psico-biológicas, matemáticas, etc., etc., etc. A través de ellas se mostraban historias, se servía o invocaba a los Dioses; constituyen en el fondo un culto al fuego.
Los derviches danzantes de Persia y Turquía imitaban a la maravilla el movimiento de los planetas del Sistema Solar alrededor del Sol, representando la mecánica de la gran ley, las órbitas concentradas en los planetas danzando alrededor del sol, entre las grandes sinfonías del diapasón cósmico.
Egipto las danzas ceremoniales fueron instituidas por los faraones, en ellas representaban la muerte y reencarnación de Osiris, se fueron haciendo cada vez más complejas, hasta el punto de que sólo podían ser ejecutadas por profesionales altamente calificados. Los encantadores de serpientes tocaban su flauta maravillosa y las serpientes danzaban
En los templos, las bailarinas sagradas de la India, Egipto, México, Mesoamérica realizaban las danzas del fuego.
En la India, Yogi y Yogina iniciaban la Danza de Shiva y Shakti antes del Maithuna. Shiva es el Espíritu Santo y Shakti, su esposo, el eterno femenino. La pareja de Yogis después de la Danza Sagrada se sentaban a meditar como los Iniciados Mayas, espalda contra espalda haciendo contacto las dos espinas dorsales para lograr un perfecto dominio mental y respiratorio emocional. El intercambio Bio-electromagnético entre hombres y mujeres no puede ser reemplazado por nada. Estas prácticas de Yoga constituyen el preámbulo a la ciencia de la transmutación de la energía creadora en fuego, (espíritu).
Igualmente en los Misterios de Eleusis los hombres y las mujeres se magnetizaban mutuamente entre las danzas misteriosas del Amor. Entonces no había pensamientos morbosos, sino pensamientos santos y puros. Entonces, los danzantes del Templo estaban limpios del veneno asqueante del deseo. La alegría, la danza, el beso y la magia sexual, transformaban a los seres humanos en verdaderos Dioses.
Los danzarines antiguos no ignoraban la eterna ley del siete: las siete tentaciones mutuamente equilibradas de los organismos vivientes, las siete partes independientes del cuerpo y las siete líneas distintas del movimiento, cada una con sus siete puntos de concentración dinámica.
Sin embargo, la danza, como arte holista trascendental decayó; en Babilonia comenzaron a aparecer los primeros síntomas de ateísmo, escepticismo y materialismo, la degeneración de los cinco sentidos se aceleró en forma espantosa. Alrededor de Dionisio el dios del vino, grupos de mujeres llamadas ménades, celebraban sus orgías con danzas extáticas bajo los efectos del vino.
Está perfectamente demostrado que somos lo que pensamos y que si pensamos como materialistas, nos degeneramos y nos fosilizamos.
En la Biblia se menciona que Juan puso una inscripción en la puerta del templo donde oficiaba, que decía: "se prohíben las danzas profanas". Cuando la ciencia re descubra la trascendencia de la danza sagrada para el ser humano, nuevamente se instituirá como parte del culto al fuego.
“Sabios son aquellos que dominan el cuerpo, la palabra y la mente. Ellos son los verdaderos Maestros.”